viernes, 15 de abril de 2011

Un banquete electrónico

He manifestado en diversas ocasiones mi admiración por el pensamiento y la escritura de Platón. El alcance y la profundidad de su pensamiento es simplemente loable.

Cierta ocasión, hablando con mi amigo Miguel, un excompañero en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, institución a la que tiempo atrás pertenecí, se desencadenó en una discusión un tanto complicada. Tratando de hacer énfasis en la fuerza del formato dialógico, característico del trabajo de Platón, reproduzco aquí la conversación. Espero que lo disfruten.


Miguel Angel: ¿Aún lees al austriaco? Wittgenstein

Edgar: Sí. Hay un capítulo muy chingón en la historia, una confrontación entre Wittgenstein y Karl Popper, muy acalorada, se le conoce como "El atizador de Wittgenstein". Está verdaderamente chistoso. Parecería una de esas discusiones de los griegos; se han hecho comparaciones de desplantes de esa naturaleza con el Banquete de Platón.

Miguel Angel: Una cosa que no sabía y me sorprendió es que Wittgenstein era joto.

Edgar: Y muy joto. Eso me sorprendió mucho cuando me enteré.

Miguel Angel: Es el unico filósofo joto, hasta donde sé. ¿Conoces algún otro?

Edgar: Su pensar es fuerte y profundo como para ser joto. No recuerdo ahora alguno joto. Podemos hablar de M. Foucault, pero ni siquiera era filósofo. Wittgenstein era joto, con serios problemas de moralidad y aparte no se podía hablar fácilmente con él. Escondía un extraño desprecio ante una actitud de timidez o de acritud, pero se sabe que no se podía conversar fácilmente con él.

Miguel Angel: Me imagino que Nietzsche era parecido.

Edgar: Se dice que Nietzsche era un asqueado de la gente, pero que cuando podía conversar con alguien, su plática era encantadora. Por ejemplo, cuando escribió el ocaso de los ídolos, un tiempo visitaba muy a menudo a una jovencita que vivía cerca de él. Nietzsche en ese entonces vivía en los Alpes.

Miguel Angel: Ok

Edgar: Fíjate que a Nietzsche ya no lo puedo ver como un filósofo. O para decirlo mejor sí lo veo como filósofo, pero no precisamente eso. Tuve que estar de acuerdo con Thomas Mann cuando dijo que Nietzsche era filólogo antes que filósofo, y poeta antes que cualquiera de las dos anteriores

Miguel Angel: Pues sí, era como un ensayista más profundo que la mayoría de los ensayistas.

Edgar: Algo así, un ensayista que necesitaba crear figuras poéticas para alcanzar la profundidad que siempre buscó. Pero yo sí lo veo como un verdadero poeta. Hay un fragmento del Zaratustra que me pareció increíble. le inteliges al alemán?

Miguel Angel: No. Cuando avance en el alemán lo leeré en alemán un poco a ver si me da la misma impresión que a ti.

Edgar: Ok te lo paso traducido, pero pues obviamente ya sabes qué onda con la traducción:

“Oh, hombre: ¡pon atención!

¿qué dice la profunda medianoche?

¡yo dormía, yo dormía!

de muy profundo sueño he despertado

el mundo es profundo,

y tan profundo como el día recuerda

vaya que es profundo: ¡placer!

profundo aún como un doler de corazón

vaya que habla: ¡se va!

mas el placer busca eternidad,

busca profunda, profunda eternidad

Este poema lo tomó Gustav Mahler para su tercera sinfonía

Miguel Angel: Ok.

Edgar: Me aventé la traducción de todo el intento de autocrítica en el nacimiento de la tragedia. Ese wey es pura poesía.

Miguel Angel: Sí, pero ya sabes cómo la filosofía se volvió poética en el siglo xx y Nietzsche fue un precursor.

Edgar: Sí, aunque la filosofía poética terminó, según mi parecer, en un montón de pretensiones de superioridad. Ya ves a los del círculo de Viena; luego personajes importantes pero no tan trascendentes como Benjamin, Adorno.

Miguel Angel: Tiene la desventaja de que , por no ser tan estricta, se pierde en vaguedades personales y subjetividades

Edgar: Yo considero que ese es el asunto: se dejan llevar por la forma poética sin tomar mucho en cuenta el rigor filosófico

Miguel Angel: Supongo que en el fondo la postura que toma un filósofo no es racional sino intuida o de preferencia personal según tu temperamento. A partir de ese principio basado en temperamento o intuición desarrollan todo el sistema o las reflexiones. Que uno sea cientificista, otro idealista, otro materialista, otro pluralista, etc, supongo que viene de la sangre o el temperamento. Después de esa primera toma de posición ya viene lo demás, la reflexión. Pero lo primero ... ¡¡¡no es racional!!!

Edgar: Yo voy muy de acuerdo con eso. Le voy más o menos a lo que decía Wittgenstein: "La mayor parte de las cuestiones que se han tratado sobre asuntos filosóficos no son falsas: son absurdas..."

Miguel Angel: Lo mismo dirá alguno dentro de 200 ó 300 años.

Edgar: Ja, me imagino. Estoy buscando mi documento de tesis de la maestría, me gustaría que lo leyeras. Está enfocado al asunto del arte, pero trata la cuestión del arte como objeto, y lo que no es objeto en el arte, algo así. El planteamiento central discute la diferencia entre un objeto considerado pieza de arte y otro que no es considerado como tal, aunque se trate de objetos idénticos.

Miguel Angel: Es un tema interesante.

Edgar: Sí, muy interesante. Cuesta muchos arrancones de cabello.

Miguel Angel: Hace unos días estaba leyendo algo de Heidegger, que habla de eso. “El origen de la obra de arte” se llama el texto.

Edgar: Sí, algo así. Heidegger es muy respetable, pero en mi opinión tenía ciertos candados con el asunto obra de arte. Hay un ensayo de estética que escribió, no recuerdo por ahora su nombre, pero trata el trabajo de Van Gogh.

Miguel Angel: ¿Tú cuál crees que sea el propósito o la función del arte? ¿Para qué sirve? Ese es el tema esencial, ¿tienes alguna opinión sobre eso?

Edgar: Bueno, ¿tienes suficiente tiempo? Ja, estas cosas se llevan algo de tiempo, ya sabes

Miguel Angel: Si, yo tengo una cierta y vaga opinión que no mencionaré porque no he podido conceptualizarla bien, pero dime tu opinión, a ver si me iluminas o me obscureces.

Edgar: Posiblemente solo cambie de color. Mi opinión del propósito del arte es dilucidar o tratar de ver algo que se nos escapa de las manos pero que ahí está. Pensemos en el asunto de la existencia y trátase entonces de algo análogo: el arte tiene que ver con las pasiones, afecta el gusto y la moralidad, impresiona, aberra o pasma, pero trata siempre de algo que alguien quiere decir, no lo alcanza a decir del todo, y esa ventana que deja abierta es como una piedra angular para que quien está del otro lado, que no es el productor, juzgue y cree o recree su propia simbología. Pero a mi particular parecer, el arte es una de esas cosa que se tienen que tratar desde el absurdo de su existencia. El arte me parece absurdo en cuanto a que no es tratable desde una perspectiva lógica.

Miguel Angel: ¿O sea que hay una parte o sector de la vida (cosmos, realidad) que escapa a la racionalidad, y el arte expresa esa parte de la realidad?

Edgar: No lo pensaría así. Voy a explicar un poco:

Definitivamente siempre habrá cosmos o realidad que escapa a la racionalidad, de eso no tengo duda, pero el asunto se complica cuando nos preguntamos a nivel semántico ¿qué es realidad? puf, se viene abajo el edificio. Yo considero que la realidad es la realidad creada, tratada con lo que conocemos. Es obvio que hay cosas que no conocemos, pero de eso no podemos hablar porque ni siquiera sabemos qué es. Eso no significa que sepamos qué es lo que sí conocemos, pero al menos le ponemos un nombre a las cosas. Cito nuevamente a Wittgenstein: “El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas”. Partiendo de ahí no podemos tomar en cuenta el mundo como el mundo de los objetos, sino de los símbolos que nos creamos para poder llegar a conocer un objeto.

Miguel Angel: ¿Entonces es como si a la totalidad (llamémosle universo si te parece) se dividiera en dos partes? la que conocemos y la que no conocemos? ¿o aquella parte de la que nos creamos símbolos para manejarla y la otra parte de la que no hemos creado símbolos?

Edgar: Vaya, es mucho más con nosotros lo que nos hacemos de los objetos que los objetos en sí. No hablo de un universo o parte de él que no hemos llegado a conocer. Bajo el mar existen miles de especies de las que ni idea tenemos, pero conocerlas no nos acercará al asunto de magnificar los símbolos o profundizar en el ejercicio o la apreciación de una pieza. Hablo de, si se me permite el término, el espíritu humano; hablo de las cosas que siempre han afectado al humano: la vida, la muerte, la intensidad de ambas. Eso que afecta al humano es lo que podemos entender, según mi criterio, como el origen del arte

Miguel Angel: ¿Entonces piensas que el origen del arte se encuentra en ese tipo de experiencias dificiles (o imposibles quizás) de conceptualizar, de medir: la muerte, el amor, etc?

Edgar: En cierta medida. No podríamos ser así de reduccionistas, pero si consideramos un límite entre algo que llega a ser obra de arte y algo que no llega a ser tal, va por ahí. Considero que el arte trata de encontrar el misterio de la existencia.

Miguel Angel: El misterio de la existencia, ¿te refieres a eso mismo? ¿la muerte, la vida, las pasiones?

Edgar: No estoy totalmente seguro de eso. En parte sí, pero el arte en su hacer y deshacer trata el asunto de la representación, y en eso sí es como tú me lo preguntas. Una representación que afecta al humano en su totalidad. No sé, una vez me preguntaste al respecto del carácter de arquetipo del Edipo, por ejemplo: desde ahí sí tendría que ser así y no de otro modo.

Miguel Angel: Bueno, eso es respecto al origen de la obra de arte, pero queda el otro aspecto o la otra pregunta: ¿cual es la función del arte? para qué sirve esa representación llamada arte?

Edgar: Ja, me recuerdas un poco a Sócrates.

Miguel Angel: Me cae bien Sócrates. De hecho me gustaria vivir como el: gorroneando en casas de ricos y haciendo preguntas filosóficas .

Edgar: Sí, Sócrates era un buen impertinente. Necesario para una comunidad hecha nudo como la nuestra. Al arte se le han añadido diversas funciones: institucional, antropológica, mercantil; yo me voy a centrar en el carácter antropológico del arte.

El arte nace como esa necesidad de re-presentar. Al ser re-presentado es re-creado. Y al tiempo obliga a una re-petición, atrae a quien lo observa. El espectador quiere morir una vez más con el actor trágico, quiere mirar nuevamente con los ojos del pintor que le mostró el infierno. Sabemos que es imposible en tanto objeto cognoscible, pero sí es posible, y hasta necesario, en tanto representación, farsa. El arte vive en la virtualidad, pero lo hacemos tan nuestro que le damos una existencia.

Miguel Angel: O sea, ¿piensas que la función del arte es esa expresión y recreación de ese misterio de la vida, y ese misterio se relaciona con los grandes temas de la vida humana como el amor, la locura, la muerte, la divinidad, el sentido de la vida?

Edgar: Bueno, lo estás puntualizando demasiado. Ahí he encontrado una función del arte, posiblemente la más importante, pero no tendría que ser únicamente eso

Miguel Angel: Bueno , solo tengo una duda más: si el origen es ese misterio (que no te gusta como lo puntualizo, pero nos referimos a lo mismo), y la función es expresar algo sobre ese misterio y recrearlo en la contemplación, entonces la ultima gran pregunta es: ¿para qué? ¿qué necesidad hay de expresar ese misterio y de que el espectador lo recree? ¿qué necesidad tenemos los humanos del arte? ¿porqué lo necesitamos? ¿por qué tenemos que expresar estéticamente y recrear estéticamente?

Edgar: Eso, de alguna manera, es también un misterio. O una tautología, más bien.

Miguel Angel: Si no hiciéramos arte, ¿seríamos los mismos humanos? ¿seriamos menos humanos?

Edgar: Se me hace que el "artificar" (esa cosa de hacer arte y la predisposición a recrearlo y apreciarlo) es una condición humana. Es como preguntarnos si el humano sería menos humano si no tuviera una conciencia de sí o de dios. Yo creo que esa posibilidad no cabe en el ser humano.

Miguel Angel: Bueno, te lo preguntaré de otra manera, a riesgo de seguir pareciéndome a Sócrates: la función de la comida es nutrirnos, la función del sueño es descansar, la función del ejercicio es fortalecer el cuerpo... ¿cuál es la función del arte? ¿para qué sirve?

Edgar: Creo que tratas de hacer comparaciones que pertenecen a distintos campos de nuestra configuración del mundo, a diversos "juegos de lenguaje", diría el tal Wittgenstein, muy amanerado. La función del arte, si así le podemos llamar, consiste en calmarnos el ardor que provoca el misterio de la existencia.

Miguel Angel: Ah, ok. ¿Es solo calmar un ardor? ¿o también dar algún tipo de conocimiento sobre esa área misteriosa de la existencia, realidad, universo o como le quieras llamar?

Edgar: No lo sé, voy a tratar de explicarlo desde lo siguiente:

Debo decir que a mi parecer hay etapas o modalidades en la historia del ser humano, todas ellas pertenecientes al fenómeno del arte. Tomando en consideración un concepto occidentalizado, pues a fin de cuentas no podemos ver las cosas fuera de ahí. Vaya, hablamos castellano, leemos letras latinas, somos católicos, y la lista sigue.

Miguel Angel: Así es.

Edgar: Podemos considerar tres grandes etapas del arte desde que se llama arte como mercancía, esto es, desde el renacimiento.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: La primera gran etapa del arte tiende a la imitación, base aristotélica, mímesis. Entonces partimos de que una obra de arte era considerada como tal a partir de sus características semánticas: entre más se parece a lo que veo como lo veo, es más una pieza de arte.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: La siguiente etapa es un tanto distinta, y nace, según mi criterio, a partir de una serie de observaciones de Hegel: expresión (kunst). A partir de ahí la pieza de arte no tiene porqué ser una copia o imitación de la realidad, sino más bien una concepción de la realidad que yo veo.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: Este es un punto harto complejo, pues varias cosas se cruzan. Primera: la llegada de la fotografía desvió al arte de lo que llevaba siglos haciendo: copiar la naturaleza cada vez con mayor maestría. Segunda: en un sentido político había llegado ya la modernidad. Esto significa que se acaba el carácter divino de las cosas; entre ellas, del arte. Toda persona es primero que nada un ciudadano, y como tal se busca una idea de democracia, cosa que afecta al ámbito de las artes también. Por eso mismo se debe abrir el campo de "oportunidades" a todo ser humano, al igual que el voto. Eso significa que mi visión es distinta a la tuya, yo veo cosas que tú no, y viceversa.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: Y el arte se vuelve histórico y político: yo pertenezco a tal generación, tú a tal otra, yo vivo aquí, tú allá. De ahí el impresionismo, diferente del cubismo, del expresionismo, etc., pero cada una busca una propia identidad, una expresión única y definitiva, y buscan hacerse un lugar en el mundo.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: Así, todas las manifestaciones artísticas pertenecientes a esa época llamada modernidad gozan de estas características:

1) todos buscan la forma genuina, la última pincelada;

2) todos pretenden ser los mejores, digamos la cúspide del arte;

3) todos ellos hacen su propio manifiesto, mediante el cual anuncian su existencia y exigen un lugar en el mundo. Cuando los artistas no se hacían su manifiesto, un crítico se encargaba de tal. Y todos ellos, obviamente, buscan como función primordial realzar la expresión humana.

Miguel Angel: Esa es la segunda etapa, referente a expresar una concepción de la realidad, ¿no?

Edgar: Sí. Hay, a mi parecer, una tercera etapa en el arte, y esta tiene que ver con cuestiones un poco más complicadas, aunque yo puntualizaría que tiene que ver con cuestionarse el fenómeno y los límites del arte. Y esta se centra, nuevamente a mi parecer, en lo que Wittgenstein trató de dilucidar como la forma en que nos hacemos figuras del mundo. Es un asunto netamente lingüístico.

Miguel Angel: ¿Eso es desde la segunda mitad del siglo xx aproximadamente?

Edgar dice: Sí, por los 50s, 60s.

Miguel Angel: Bueno, todo esto que has comentado, ¿cómo lo reduces en pocas palabras para contestar a la pregunta de si el arte solo tiene por función calmar un ardor o si además de calmar el ardor de los misterios también da algún tipo de conocimiento?

Edgar: Espera, falta el remate.

Miguel Angel: Ok.

Edgar: Todas estas etapas (y de algún modo las que no pertenecen a ninguna de estas) buscan, cada una desde su propia narrativa, lo que te dije: calmar un ardor. Difícilmente podría aceptar que el arte produzca un conocimiento. Puede ser una actividad que nos ayuda a asomarnos al oscuro espíritu humano. ¿Recuerdas cómo Edipo se hizo rey? Bueno, se topó con la esfinge, que le hizo tres preguntas que nadie había podido responder. Estas preguntas se llamaban misterios

Miguel Angel: Sí.

Edgar: Lo que trato de recordar son las preguntas. Es una, sí: ¿cuál es el único animal que al nacer anda en cuatro patas, al crecer en dos y al envejecer en tres?

Miguel Angel: El animal que al amanecer anda en 4, al mediodía en 2 y al anochecer en 3.

Edgar: Eso. Y pues la respuesta que da Edipo es: el hombre. Ahí comienza la gloria y la tragedia de Edipo, porque al último se pincha los ojos, ya que no quiere ver lo que hizo. Vaya, a manera de interpretación personal eso tiene que ver con el asunto del arte. La existencia es un misterio, que no podemos conocer. Y si lo intentamos, no nos va a gustar lo que veamos. Dicho con otras palabras, el arte no nos ayuda a conocer nada, pues nosotros somos el origen y la finalidad del arte. Y tratar de conocernos solamente nos va a angustiar.

Miguel Angel: Entonces todo eso de las etapas es en realidad solo modos diferentes de expresión en el tiempo, pero no tocan a la esencia del arte que siempre es la misma: echar un vistazo a las vaguedades o misterios de la existencia, ¿así lo resumirías?

Edgar: Algo así. ¿Tú qué crees al respecto de lo que te estoy diciendo? porque solo he leído preguntas, no opiniones.

Miguel Angel: Estoy de acuerdo en esencia, pero difiero en algunas cosas. Por ejemplo yo sí creo que el arte nos da un tipo de conocimiento que de otra manera no tendríamos. Hay ejemplos sencillos de este conocimiento que obtenemos del arte, pero también hay conocimientos que se obtienen del arte que no se pueden expresar con facilidad. Un ejemplo sencillo es, por ejemplo, el Macbeth de Shakespeare. Es decir, a través del arte obtenemos el conocimiento de una realidad humana o una modalidad de la realidad humana, que es el tipo "Macbeth".

Edgar: Es un problemón eso, creo. ¿Tú consideras que a través del arte obtenemos conocimiento, como decir “traición es esto y aquello, pero esto no”? ¿o crees que el arte puede hacer una representación de la esencia de las cosas y no lo que accidentalmente ocurre? Lo voy a explicar de este modo: consideremos la noche estrellada de Van Gogh. Ahora bien, sabemos que en centro Europa y norte Europa las noches, sobre todo en invierno, dejan ver unas estrellas increíblemente brillantes. Pero eso no indica nada cuando pensamos que Van Gogh no hablaba de esa noche estrellada, más exagerada, con destellos de tal o cual naturaleza, sino hablaba más bien de todas las noches estrelladas. Todas y cada una de ellas. Bien, ahí yo sí difiero de que eso nos otorgue un conocimiento: nos provoca reflexión, pero no nos otorga conocimiento. Eso ocurre con el Macbeth, según mi criterio. Pensamos acerca de la condición humana.

Miguel Angel: Ok. Yo pienso esto:

Lo que nos dice un caracterólogo tan profundo como Shakespeare no es sencillamente algo sobre la traición o cosas así, sino que nos presenta algo así como una teoría sobre un fragmento del universo humano. Ese fragmento en esa obra, se llama Macbeth. En otra obra nos presenta otro fragmento del universo humano, llamado Hamlet. En otra es el amor de Romeo y Julieta, etc.

Edgar: Estoy de acuerdo contigo en eso, pero que se nos presente un fragmento del universo humano no significa que no le conocemos. Más bien nos presenta algo que ya sabemos por esencia.

Miguel Angel: La obra es como un sistema: cerrada, más o menos perfecta, es como una teoría de la gravedad o de la relatividad, pero en este caso es una obra que nos habla sobre una parte de la realidad humana: sin esa obra no tendríamos un conocimiento acerca de ese fragmento, es decir, hay frases, hay opiniones populares, pero una obra de arte como un drama es muy diferente de un conjunto de opiniones.

Edgar: Creo que esa es la diferencia que puede tener con una teoría científica, pues la teoría presenta datos precisos, mediciones que deben ser tomadas al pie de la letra. Una obra de arte nos habla de la condición humana desde tal y cual perspectiva, para hablarnos de la esencia humana, de la cual sabemos bien su comportamiento.

Miguel Angel: Es como aquella parte del Gilgamesh, en que Gilgamesh expresa su terror por la muerte. Claro, todos o casi todos nos atemorizamos a veces con la muerte; pero no es lo mismo atemorizarnos que ver un buen poema acerca de eso: hay más profundidad.

Edgar: No es lo mismo miedo que terror, como diría el chiste. Ahora bien, tengo una pregunta a tu punto.

Miguel Angel: Ahora, eso es una parte del supuesto conocimiento q nos da una obra de arte, es lo más sencillo que puedo decir o que encuentro en esto, porque lo demás es más complicado.

Edgar: Ok, ¿crees que puedas articularlo?

Miguel Angel: También el arte nos instruye acerca de otras cosas, como estructuras de la realidad, armonías, cosas así. Hasta ahora no he podido articularlo, no sé si alguna vez pueda.

Edgar: Es complicado. Son esas cosas que cuando se intentan, terminan por angustiar. Y a veces se logran, a veces no.

Miguel Angel: Y hay otro tipo de conocimiento que encuentro en el arte. Es algo, lo más difícil, no sé cómo expresarlo, pero es algo así como la expresión de vivencias que creo no pueden conceptualizarse.

Edgar: Oh, claro.

Miguel Angel: Creo que tenemos muchas vivencias, sobre todo originadas en la primera infancia. Impresiones perdurables, experiencias profundas que nos causaron ciertas impresiones o vivencias, y eso tratamos de expresarlo en el arte. Esas vivencias personales, muy íntimas, muy mínimas, casi corporales, eso sí es muy, muy difícil de conceptualizar. Pero un ejemplo de esto que te digo está, por ejemplo, en la atmósfera de las pinturas. Por ejemplo en esas atmósferas oscuras, penumbras que prefieren algunos pintores o las atmósferas de Kokoshka. Esas atmósferas despiertan algo en nosotros, imposible, creo, de expresar de otro modo, pero son elementos de un lenguaje.

Edgar: Tienes que ver esas pinturas en vivo, Miguel. Es una experiencia terrible. No es conocimiento: es vivencia.

Miguel Angel: Y al expresarlos en arte, incorporamos ese tipo de vivencias o realidades a nuestra conciencia.

Edgar: Es trazar sobre las fibras del lenguaje. Definitivamente no es lo mismo que verlas en un libro. Las piezas hablan solas, no se requiere explicación previa, no se requiere más que plantarse frente a las piezas y tratar de absorberlas en un suspiro cortado. Bien, ahora tengo una pregunta: ¿consideras pues, que:

- el arte nos provee conocimiento de la naturaleza humana, vil, misericorde, lúdica, etc.

- el arte provee conocimiento de aquellas cosas que difícilmente podemos enunciar, esto es mediante atmósferas, transmisión de experiencias, etc.?

Miguel Angel: Y también conocimiento acerca de otras cosas, no sé cómo llamarlas, pero es algo como estructuras, algo así, simetrías, armonías, disonancias, cosas así que pertenecen más a las cosas y a la disposición de las cosas que a lo humano.

Edgar: Ok, conocimiento de estructuras y cosas por el estilo. Me imagino que hablas de modos de vivir, de ver.

Miguel Angel: No es solo acerca de lo humano, es sobre las cosas.

Edgar dice: ¿Hablas de, por ejemplo, la sección áurea?

Miguel Angel: Nadie sabia lo armónico de un acorde hasta que se inventó ese acorde. Sí, exacto, cosas de ese tipo.

Edgar dice: Uf, asunto difícil: Nadie sabía de los armónicos de una octava hasta que se inventó, ¿cómo supimos que se inventó? Harto difícil, pues Pitágoras nos dice que si reducimos a la mitad la longitud de la cuerda, esta va a sonar una octava más arriba, y entonces tenemos una serie de escalas musicales, etc.

Miguel Angel: Hay muchas de esas cosas que antes no se sabían, se fueron descubriendo, eso es un tipo de conocimiento.

Edgar: En el renacimiento se descubre la perspectiva, por poner otro ejemplo. Ahora bien, ¿qué es lo que cautiva al ser humano, la escala en sí o saber si esta pieza está ejecutada en tal escala? No recuerdo el nombre del filósofo, pero "el hombre es la medida de todas las cosas: de las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son"

Miguel Angel: No sé si era Protágoras.

Edgar: Definitivamente hay conocimientos derivados de estas cuestiones: armonía, escala, simetría, todo eso. Se habla, pues, de un campo sintáctico, o dicho de otro modo, la forma de la pieza es un asunto meramente técnico. Claro, lo necesitamos porque a fin de cuentas hablamos un idioma y tenemos que acatar sus reglas. Pero, ¿compete a la cuestión de hacer arte si lo vemos desde una perspectiva antropológica? Una vez Diderot dijo que Shakespeare no servía porque no se apegaba a los cánones aristotélicos de lo que debía ser una pieza teatral en su arte poética. Esa es, me parece, una opinión sumamente arriesgada, y prefiero mil veces a Shakespeare que a Diderot.

Miguel Angel: Sí, la obra de arte gusta por sí misma, no por los análisis que podamos hacer de ella.

Edgar: Definitivamente desde esa perspectiva el arte sí provee conocimientos, pero esos son, creo yo, meramente incidentales. Del mismo modo conocer de historia del arte es conocer, pero no es eso lo que perseguimos, creo yo, cuando pensamos en un conocimiento que nos pueda proveer el arte.

Miguel Angel: Lo que decías acerca de la pintura de la noche estrellada.

Edgar: Sí.

Miguel Angel: Diré de esta manera lo que pienso: pienso que una buena pintura sobre ese tema nos da el conocimiento de la estructura que tiene todo bello firmamento. ¿qué es esa estructura? no se cómo decirlo, cómo definirla, pero eso creo.

Edgar: Ok. ¿Hablas de la pintura en sí? vaya, no podemos prescindir de la pintura para entender la estructura del firmamento o algo así?

Miguel Angel: Diré también otro ejemplo: dentro de nosotros siempre estuvo el contenido estético de la canción de Michelle, de los Beatles, pero no lo sabíamos, hasta que los Beatles compusieron esa canción. Solo entonces descubrimos que el contenido estético específico de esa canción lo llevábamos dentro de nosotros, esa canción nos dio ese conocimiento.

Edgar: Posiblemente lo que tú me hablas como conocimiento yo lo veo como "entender", en un sentido medio complicado. Como decir: “y entonces entendí a mi madre”.

Miguel Angel: No el conocimiento de los sentimientos de amor hacia una mujer llamada Michelle, sino el hacernos conscientes del contenido estético, vivirlo, sentirlo. Lo de la pintura es porque el firmamento es algo visual, entonces el medio que parece más adecuado o uno de los más adecuados, es el medio visual, la pintura, pero también un poema nos puede iluminar acerca de la estructura de un bello firmamento.

Edgar: Por eso, a eso me refiero. Te pondré un ejemplo: un día un profesor de cine fue con su esposa a ver “Ojos bien cerrados”, de Stanley Kubrick. Ellos habían llevado sus buenos 20 o 25 años casados, en un matrimonio sin mayores problemas que "los habituales". Cuando terminaron de ver la película, ambos salieron en un silencio muy profundo, y se fueron sin decir nada. A mitad de camino, él le dijo a ella: “¿sabes qué? yo creo que sería mejor divorciarnos”. Y ella dijo: “Tienes razón”. Entendieron algo, vieron algo, lo apreciaron. ¡¡¡Pero lo conocían!!! No puedo tomar eso como conocimiento, posiblemente como comprensión de una situación o de la condición humana, pero no conocimiento.

Miguel Angel: Bueno, ahí está la diferencia de opinión: para mí eso es conocimiento.

Edgar: Exactamente.

Miguel Angel: Eso que me dices de la película, no sé, pero los ejemplos que te he comentado, eso sí lo considero conocimiento.

Edgar: Bueno, llegamos al punto. Creo que ya pudimos entender de qué hablaba el interlocutor, y lo más importante es que cada uno, desde su trinchera, puede ver lo que el otro le plantea.

Miguel Angel: Así es. Yo creo que antes de que la obra de arte te muestre su contenido estético nosotros no lo sabemos; quizás lo sabemos, quizás lo presentimos, no sé, pero es algo que no podemos tener en la conciencia. Después de verlo en la obra de arte ya lo conocemos, es decir ya lo tenemos en nuestra conciencia, ya podemos manejarlo, tratar con eso, repetirlo, recrearlo, recordarlo.

Edgar: No lo teníamos en la superficie, pero considero que es algo que vive en nosotros.

Miguel Angel: Y los copiones pueden plagiarlo. La publicidad es experta en plagios.

Edgar: Ja, como siempre.

Miguel Angel: Todo ese contenido estético crea el entorno de la vida humana. Ese entorno se enriquece con los hallazgos de los grandes artistas. Y esos hallazgos estéticos posibilitan otras cosas. No puede haber ciertas teorías políticas o antropológicas sin ciertos hallazgos estéticos. Es decir, el arte es la base o fundamento de muchos desarrollos en otras áreas del pensamiento.

Edgar: Definitivamente: el sentir es base de la experiencia.

Miguel Angel: Muéstrale una pintura con una atmósfera de claroscuro a un aborigen y no sentirá nada porque el aborigen nunca ha vivido esas atmósferas.

Edgar: Recítale un poema de Rimbaud y tampoco.

Miguel Angel: Para él no es conocimiento ni vivencia ni nada.

Edgar: Creo que la forma no es lo nuclear.

Miguel Angel: Pero para otras personas es un contenido de conciencia, algo que se agrega a su persona. Para mí eso es un tipo de conocimiento, no científico ni racional, pero es conocimiento acerca de algo, de un trozo de la realidad.

Edgar: Yo lo llamaría vivencia, experiencia. O de otra manera, en el asunto del arte, el germen de la vivencia. Ahí es en donde yo considero que no es conocimiento en el sentido que entiendo por conocimiento, pero cuando se muestra algo que habla de la condición humana o de la vida, es algo que entonces captamos y decimos: ahora entiendo.

Miguel Angel: Esta opinión yo ya la presentía o vislumbraba, el que me abrió los ojos a estas ideas fue Cassirer, “Antropología filosófica”.

Edgar: Ah, Cassirer, sí recuerdo a ese hombre. Luego me leí la filosofía de las formas simbólicas, los tres tomos, y dije: pinche inglesito tenías que ser, ja.

1 comentario:

  1. very nice your blog, but I´m waiting for your exercises.
    Regards.
    Ms Paty.

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